¿Se acuerdan de la época dorada de las consolas portátiles híbridas, allá entre 2003 y 2006? Teníamos la Zodiac, que era consola portátil y PALM. Teníamos el N-GAGE que era tanto consola portátil como teléfono. Teníamos la Gizmondo que era tanto consola portátil como GPS.
Las consolas portátiles híbridas son un concepto claro: el aparato debe ser TANTO una consola portátil como otra cosa. Un I-PHONE no es una consola portátil porque su objetivo principal no es jugar juegos. Es un SMARTPHONE en el cual se puede jugar. Una netbook tampoco es una consola portátil: pero se puede jugar en ella. Por eso los híbridos se mueven entre dos mundos de manera tal que no puedan quedar dudas y han provocado algunas de las consolas portátiles mas logradas de la historia. Mi duda con el XPERIA PLAY era … ¿será una consola portátil de verdad, o solo un teléfono en el cual se puede jugar como tantos otros? Tenía prejuicios lo admito.
Hasta que lo probé. Y me trajo los mejores recuerdos de la serie N-Gage de Nokia o Zodiac de Tapwave. Uno agarra una Zodiac y si, sabe que tiene una Palm en la mano. Pero con la misma certeza con solo verla uno se da cuenta que es una consola portátil. Lo mismo sucede con el N-Gage: uno lo mira y sabe que es un teléfono y con la misma seguridad ve el joystick , la posición horizontal del teclado y sabe que es una consola.
Afortunadamente el concepto fue llevado incluso mas allá por el XPERIA PLAY: es ABSOLUTAMENTE una consola portátil, con su cruceta, sus dos triggers , sus cuatro botones certificados PLAY STATION, dos análogos táctiles y mini menú de juegos… esto si se abre claro. Si se cierra se vuelve un smartphone. Es decir se transforma en una cosa y otra.


